Talleres
terminó un 2019 con muchos vaivenes futbolísticos y emocionales, con momentos
que quedarán en la retina del hincha por siempre y otros no tanto. Eso sí, se
va un año en donde la T no logró cumplir ninguno de los objetivos planteados a
principio de temporada.
Por Alan Valdez | @AlanValdez87
El 2019 no
podía empezar mejor para el Matador. Victoria en el clásico veraniego ante Belgrano
con un imponente Dayro Moreno, la incorporación franquicia del conjunto de
Barrio Jardín y luego, ya por Superliga, empate de visita ante Independiente y
victoria de local ante Banfield. Esa fue la antesala para la cita máxima y más
esperada por todo el mundo albiazul: la Pre Libertadores y el cruce ante nada
más y nada menos que Sao Paulo, uno de los gigantes de Sudamérica.
Tal fue la
expectativa por dicho encuentro, que el público matador logró agotar las
entradas del Mario Alberto Kempes y la cita de aquel miércoles por la noche no
pudo ser mejor: victoria por 2-0 con una actuación muy sólida del conjunto
cordobés. El público de la T una vez más agotó entradas, esta vez para
acompañar al equipo en el mítico Estadio Morumbí, y el conjunto de por aquel
momento Juan Pablo Vojvoda estuvo a la altura de la cita: 0-0 y clasificación
histórica a la próxima ronda. Sin dudas, el momento clímax para Talleres en
2019. Eliminar a Sao Paulo en un cruce del máximo torneo continental fue como
una especie de premio y desahogo para todos sus hinchas, que tantos años vieron vagar a
su equipo en el ascenso.
Mientras en el campeonato local los pibes bancaban los trapos y mantenían el invicto, el plantel principal se preparaba para recibir a Palestino de Chile, la última prueba antes de la fase de grupos de la Copa Libertadores. Nuevamente ante un Kempes colmado de hinchas, el arranque del partido no pudo ser mejor: en solo media hora, la T ya estaba dos goles arriba. Pero a un minuto de irse al entretiempo comenzaría la debacle: descuento de la visita ante un error infantil de la defensa y la serie comenzaría a ponerse cuesta arriba, más aún cuando en el complemento el conjunto chileno logró emparejar las cosas: 2-2 en la ida y todo se definiría en el país trasandino, donde nuevamente el público cordobés se movió en masa. Allí, nuevamente la T comenzaría arriba en el marcador pero en la segunda etapa no aguantó y Palestino terminó dándolo vuelta, clasificando así al Grupo A de la competición. Así, el primer gran fracaso de Talleres en el año.
En el medio, otro golpe durísimo al corazón del hincha, pero también un golpe durísimo para las aspiraciones futbolísticas de la T: el retiro de Pablo Horacio El Cholo Guiñazú. Tan sorpresivo como doloroso, Talleres se quedaba sin su capitán, líder futbolístico e ídolo contemporáneo.
Así tenía que desandar su camino por la Superliga, con un equipo diezmado tanto anímicamente como futbolísticamente. Fue tan así, que culminaría la Superliga en el 12° puesto de la tabla de posiciones, no pudiendo cumplir con el segundo objetivo planteado: el de estar entre los diez primeros lugares. El tercer objetivo del primer semestre anual estaría puesto en la Copa de la Superliga, que entregaba dos boletos a copas internacionales, uno a Libertadores y otro a Sudamericana. Luego de sufrir y eliminar al ya descendido San Martín (SJ), la T quedaría eliminada rápidamente en octavos de final, luego de que Atlético Tucumán diera vuelta una serie que parecía volcada para la T. Tercer fracaso de la temporada.
Con caras nuevas luego de la destitución de Vojvoda y su cuerpo técnico, sería el turno del uruguayo Alexander Medina, un entrenador poco conocido en Argentina pero ídolo en un grande de Uruguay como lo es Nacional. Con una corta carrera como entrenador, Medina cumplía con todos los estándares de Andrés Fassi: jóven, con experiencia en un club grande y con una línea de juego similar a sus antecesores, siempre apostando al juego ofensivo.
El comienzo del uruguayo fue muy bueno, logrando sumar 16 unidades en las siete primeras jornadas, animándose a pelear el torneo ante los poderosos y dándose el gusto de vencer a River en el Monumental. Pero nuevamente, en medio de tanta ilusión, la debacle: derrota ante Independiente en la última jugada del partido y una seguidilla de cinco caídas consecutivas, incluida la eliminación de la Copa Argentina a manos de Almagro (último en la segunda categoría), consumando así el cuarto fracaso del 2019.
Solo con la presente Superliga en el camino y con la próxima Copa de Superliga en el horizonte, a este Talleres nuevamente con dudas anímicas y futbolísticas le queda un solo objetivo y que pasa a ser primordial para el 2020: terminar dentro de los diez primeros lugares y conseguir una clasificación a algún torneo internacional. La T culminó el año en el 11° lugar de la tabla, nuevamente sin cumplir el objetivo parcial de terminar dentro del lote ya mencionado.
Eso sí, hasta acá hablamos de un camino de ilusiones y decepciones en lo futbolístico, pero también vale remarcar como muy positivo el debut de muchos juveniles que venían pidiendo pista en la división reserva: Renzo Paparelli, Fernando Bersano, Franco Malagueño, Federico Navarro, Carlos Villalba y Mauro Valiente. Además, las consolidación tanto de Nahuel Bustos, goleador surgido de las inferiores, como de Nahuel Tenaglia, Enzo Díaz y Facundo Medina, algunas de las apuestas de la comisión directiva que también venían pidiendo pista.
Será muy importante tanto para Andrés Fassi como para Alexander Medina no desarmar la base del plantel y hacer un buen mercado de pases pensando en lo que se viene: las siete últimas jornadas del campeonato local y las once restantes de la copa, que juntas, y sumando una tabla general, brindarán los diez tickets para copas internacionales a jugarlas en 2021.

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