Hoy es un día muy especial para el hincha Albiazul, ya que se cumplen 20 años de una de las hazañas más grandes del club: levantar el trofeo de la Copa Conmebol 1999. No solo se trata de nada más y nada menos que el único título oficial del club, sino también el único de la provincia de Córdoba y también el único que logró levantar un equipo del interior no afiliado a AFA.
Por Alan Valdez | @AlanValdez87
El mito se agranda cuando se repasa todo el contexto. No solo entró a la competición casi por la puerta de atrás y terminó saliendo por la puerta grande y entrando en las páginas doradas de la CONMEBOL, sinó que el camino no fue nada fácil. Comenzó perdiendo por goleada, 4-1 ante Independiente Petrolero de Bolivia. En el viejo Chateau Carreras, el conjunto dirigido por Ricardo Gareca logró empatar la serie tras ganar 3-0 y terminó venciendo en los penales.
Ya en cuartos de final, la T chocaría con el Paraná de Brasil y lograría vencerlo por la mínima en Córdoba. El conjunto brasileño haría lo propio en sus tierras y nuevamente el Matador sería vencedor en los remates desde los 12 pasos. En semifinales el rival sería Deportes Concepción de Chile y nuevamente el Albiazul haría del Chateau una verdadera fortaleza, tras ganar por 2-1. En la revancha, en tierras trasandinas, igualaron 1-1 y fue la T quien avanzó a la gran final.
Del otro lado se encontraba otro brasileño, el Sportivo Alagoano, que había dejado en el camino a Vila Noba (BRA), Estudiantes de Mérida (VEN), y al São Raimundo (BRA). La primera final fue esquiva para la T, que cayó de visita por 4-2. En Córdoba tenía que vencer, como mínimo y para forzar los penales, por una diferencia de dos goles.
El equipo comandado por Ricardo Gareca salió a la cancha con Mario Cuenca en el arco; David Díaz, Julián Maidana, Cristian García y Horacio Humoller en la defensa; Gabriel Roth, Adrián Ávalos y Manuel Aguilar en el mediocampo; Ricardo Silva como enganche; y Rodrigo Astudillo y Darío Gigena en la delantera.
Fue Silva quien, sobre el final de la primera etapa, puso el 1-0. En el complemento los nervios se harían sentir y recién llegando a la media hora, Gigena puso el 2-0 con un cabezazo y empataba la serie, que pasaba a estar 4-4 en el global. Pero quedaría tiempo para más, ya que Talleres nunca renunció a ganarlo en los 90 y así fue, ya que en el último minuto Julián Maidana estampó el 3-0 con un testazo y desató la fiesta en todo el estadio.
La hazaña estaba consumada y Talleres ya había estampado la primera estrella arriba de su escudo y la primera estrella, y hasta ahora única, del fútbol cordobés.
Ese título le dio al club la posibilidad de seguir creciendo y disputar más copas internacionales, como la Copa Mercosur y la Copa Libertadores. Será tarea de Andrés Fassi y todo el mundo Talleres volver a vivir momentos a la altura de la historia y seguir recolectando estrellas.
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